sábado, 26 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!

Feliz Navidad, de todo corazón, a todos los seguidores de este blog.


jueves, 24 de diciembre de 2009

Mapa interactivo sobre los viajes de Alejandro Magno




La web sobre el mundo antiguo InterClassica, de la Universidad de Murcia ha elaborado un interesante mapa sobre los viajes de Alejandro Magno. Incluye las etapas más importantes de su trayecto. Sin duda alguna será de muchísima utilidad a los que estén interesados en recordar el recorrido que realizó.
Además, invito a todo el mundo a que navegue un poco por la web, ya que cuenta con muchísimo material relativo al mundo griego y romano

http://interclassica.um.es/divulgacion/mapas/atlas


jueves, 17 de diciembre de 2009

Entrevista a Isabel Rodà en "La Vanguardia"


http://www.lavanguardia.es/free/edicionimpresa/20091209/53839754779.html


Tengo 61 años. Nací en Barcelona y trabajo en Tarragona. Soy catedrática de arqueología y directora del Institut Català d´Arqueologia Clàssica (ICAC). Estuve casada y tengo dos hijas, un nieto y otro en camino. Soy librepensadora y creo en la parte positiva del ser humano

Cuándo fundaron Tárraco los romanos?

En el año 218 a. C. Ya frecuentaban antes las costas ibéricas, por Empúries.

¿Qué les atrajo aquí?

Roma envió aquí a los Escipiones para cortar la retirada a Aníbal. Y Roma ya se quedó.

¿Qué aportaba este lugar a Roma?

El excelente poblado íbero del lugar, Kese, que cooperó con los romanos. Y alzaron las murallas ciclópeas de Tárraco, ¡las más antiguas del orbe romano fuera de Italia!

¿No hubo sometimiento?

Roma tenía músculo militar, pero seducía con su civilización: construía infraestructuras potentes y deslumbrantes. ¡En Tárraco, de hecho, Roma aprendió a ser Roma!

¿Qué quiere decir?

Desplegó su cultura, su derecho, su talento constructor... Acueductos, calzadas, alcantarillas, templos, circo, teatro, anfiteatro...

¿Qué monumento le interesa más?

En el 2010 excavaremos bajo la catedral: yace un templo a Augusto del año 15 d. C. octástilo: ocho columnas en la fachada, ¡hay pocos así! Tácito escribió que era un ejemplo para todas las provincias del imperio.

¿Qué le asombra más de la ingeniería constructiva romana?

¡Más de un martillo neumático se nos parte al topar con el cemento romano! Inventaron el opus caementicium,el hormigón, argamasa solidísima: ¡construían para siglos!

¿Sin escatimar en medios?

Sobredimensionaban la obra, construyendo con más solidez y seguridad de la necesaria. Por eso aún podemos cruzar puentes romanos... Con sus vías querían que los correos circulasen veloces por todo el imperio.

¿Qué peso tuvo Tárraco en Hispania?

Fue capital de la Hispania citerior, más de la mitad de la península Ibérica. En el año 69 d. C., celebrando la expansión del derecho romano a toda Hispania, se remodeló Tárraco con mármol de Carrara...

Vaya lujo…

Sí. El material más caro era el pórfido rojo de Egipto, que también se usó.

¿Cómo se debía vivir por aquí?

Era un puerto muy activo, corría buen dinero, hubo un alto nivel de vida, ¡mejor que el de toda la alta edad media! Alcantarillado, baños, termas públicas... ¡No me importaría vivir ahí como una esclava de casa bien!

¿Esclava?

Cuándo Escipión quiso liberar a esclavos suyos por no poder mantenerlos, ¡ellos se resistieron! Hubo también amoríos entre amos y esclavas, incluso liberadas para casarse.

¿Qué papel tenía la mujer aquí?

Ninguno político, aunque sí tuvo poder fáctico: por ejemplo, como esposa del flamen (sacerdote provincial), curador del culto imperial, institución muy potente aquí.

¿Qué sabemos de los ricos de Tárraco?

Les pirraba tomar aguas salutíferas en Caldes de Montbui, y tenemos nombres: Marcus Fonteius Novatianus (agradece al dios Apolo un hecho favorable), Lucius Minicius Apronianus, Lucius Vibius Alcinous...

¿Qué comían en Tárraco?

Había por las calles tiendas de comida rápida de legumbres cocidas, Y comían pescado, fruta, pan, frutos secos, aves, cerdo...

¿Y vino?

Del ager Tarraconensis (campo tarraconense), que incluía el actual Penedès y daban un vino buenísimo, según afirmó Plinio.

Elija un día para pasar en Tárraco.

Durante una estancia de Augusto, a ver cómo se desenvolvía.

¿Era Poncio Pilatos de esta ciudad?

No. Hay una torre romana llamada de Pilatos, pero no es el de los Evangelios.

¿Desembarcó aquí San Pablo?

Es plausible, pero no hay evidencia. Su compañera Tecla es nuestra patrona. Sí sabemos que en el 259 se martirizó en el anfiteatro a Fructuoso (obispo), Augurio y Eulogio, que murieron quemados. Hay una gran necrópolis cristiana junto al río Francolí...

¿Siguen aflorando restos romanos?

Sí. Muchos se han malbaratado. Antes las ruinas eran obstáculos para el progreso… Ahora, con arqueología preventiva, vemos qué hay, investigamos y hacemos compatible su preservación con las nuevas obras.

¿Es siempre eso posible?

Lo es con imaginación y buen gusto: verá tiendas que integran un mosaico romano, arcos del circo alojando un restaurante... ¡Un buen camino: es patrimonio enraizado!

Bravo.

Tarragona es la ciudad del mundo con más instituciones de tutelaje del patrimonio. ¿Sabía que las columnas de la fachada del Palau de la Generalitat, en Barcelona, provienen de un templo de Tárraco, esculpidas en granito de Troya?

Veo que a Tárraco llegaban productos de todas partes...

Especias de la India, cerámica, travertino de Tívoli, joyas, camafeos, cristales... Y exportaba hierro de Gavà, sal de Cardona, metales y aceite de Bética... Los restos de las ánforas se apilaban en Roma en un gran vertedero, impresionante obra de ingeniería: formaron el actual monte Testaccio.

¿Se siente usted heredera de romanos?

Apellidos como Vidal o Nadal y topónimos como Cornellà derivan de Vitalis, Natalis o Corneliana; la deriva del interior hacia la costa se daba ya entonces: acudían a Tárraco gentes de la tribu Aniense, de Cesaraugusta (Zaragoza)... Sí, hay una continuidad: somos los romanos de hoy. Y una lección: la causa del declive romano fue la corrupción.

Artículo de "El Mundo": El desprecio a las humanidades, una 'tradición' española

Interesante artículo que relaciona el prestigio y éxito de las universidades y el estudio de las Humanidades.

El desprecio a las humanidades, una 'tradición' española
Los recientes programas de modernización de la Universidad española han tenido en común el querer hacerla más competitiva y más anglosajona, con un modelo de docencia y relaciones con la empresa que nos acerque a las grandes instituciones de Estados Unidos y el Reino Unido.
FUENTE
El Mundo Digital 17/12/2009

Pero la necesaria modernización a marchas forzadas podría hacernos olvidar algo que es una seña de identidad fundamental en Yale, Oxford y cualquier otro templo del saber que se precie: su clasicismo, al menos en cuanto a su concepción del saber y el estudio.
El culto al conocimiento por sí mismo y la devoción por las manifestaciones artísticas y culturales son condiciones que se dan por supuestas en las mejores universidades del mundo. En España, sin embargo, parecen quedarse siempre en un segundo plano, como si fueran incompatibles con la productividad y la eficacia. ¿Cuál es el secreto de los centros de élite para combinar la excelencia innovadora con un fuerte apoyo a las artes y las letras?
Lo cierto es que, si bien las universidades españolas no pueden disponer de las grandes cantidades de dinero que poseen las instituciones anglosajonas de élite, los expertos se muestran de acuerdo en que el aprecio social y académico por las humanidades también está aquí mucho más devaluado. «Ese desprecio es una cosa mucho más española», considera Arantza de Areilza, decana de Humanidades de la Universidad IE. «Ha pasado porque tenemos carreras muy especializadas; en otros sistemas, las humanidades son obligatorias y son la base común a todas las áreas».
El propio sistema americano, muy distinto al nuestro, favorece que se potencien los estudios clásicos, ya pueden ser, incluso, económicamente provechosos. «Mucha gente que da su dinero, como particulares o fundaciones, a una Universidad, lo da precisamente porque ahí están las buenas humanidades», explica Alejandro Llano, profesor de Filosofía en la Universidad de Navarra.
«Yo no daría dinero a una Universidad que me dice que los chicos que estudian ahí van a ganar mucho dinero y a ser grandes empresarios», remacha.
Los 'endowments' [dotaciones económicas] de las grandes universidades de EE.UU. permiten costear programas e institutos de humanidades de primera fila, sin la necesidad de buscar financiación extraordinaria ni la preocupación por contar con suficiente número de alumnos, ya que estas materias se imparten muchas veces como parte de un programa interdisciplinar.
«En la Escuela de Gobierno de Harvard no se limitan a estudiar códigos; también leen a los clásicos, y eso está muy bien visto», comenta Llano. En este sentido, Montserrat Iglesias, vicerrectora de Comunicación de la Carlos III, recuerda que en su universidad todos los alumnos, incluidos los de áreas supuestamente más alejadas, como la ingeniería, están obligados a cursar un mínimo de créditos en humanidades.
Además, estas materias son las más demandadas por los estudiantes de cualquier carrera como suplemento al título, es decir, una serie de créditos que se cursan al margen de la carrera y son homologables a nivel europeo.
Pero la interdisciplinariedad no sólo es una posible tabla de salvación para nuestras maltrechas humanidades; también es algo que está en el corazón mismo de lo que significa la educación superior.
«No es un servicio a la empresa, ni formación para profesionales, ni educación cívica; tiene todas esas funciones, pero la Universidad no es sólo eso», afirma Llano. Por ello, de acuerdo con este profesor, «el tener buenas humanidades no es sólo una cuestión de utilidad, sino de principios».
Sin embargo, los saberes clásicos y el mundo del dinero no están tan enfrentados como se suele pensar. De Areilza indica que las empresas demandan cada vez más a sus directivos tengan creatividad, espíritu crítico y sepan estar con personas de otras culturas. Todos ellos son saberes tradicionalmente asociados a la Universidad y las letras y que una formación puramente práctica y orientada a objetivos profesionales no puede aportar. «Gran parte de todo lo relativo a la empresa es de carácter humanístico», apunta Llano. «De hecho, eso es lo que distingue a las grandes empresas de las que no lo son», concluye.
Junto a la falta de fe en la utilidad práctica de las humanidades, también nos separa de las universidades potentes la consideración que se tiene a los grandes hombres de letras, aunque también hay que tener en cuenta que en estas instituciones los departamentos de Humanidades son muy exigentes, y no imparten las asignaturas que aquí a menudo se desprecian como 'marías'. «Sólo en España te miran con cierta conmiseración si eres filósofo», lamenta Llano.
Esta circunstancia también se debe a que los profesores de humanidades anglosajones «no están en su torre de marfil; el carácter transdisciplinar y su contacto con el mundo contemporáneo son constantes», relata Iglesias. Si una institución educativa quiere tener algo que decir -y que la escuchen- sobre los grandes problemas del mundo, desde la crisis económica hasta el hambre, necesita intelectuales y departamentos de peso. Y eso es algo que todos los grandes centros tienen muy claro.
El propio Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), asociado tradicionalmente -como su propio nombre indica- a la innovación científica, ofrece más estudios de humanidades que de ninguna otra área. Allí se estudia música, teatro, literatura o incluso cooperación internacional al más alto nivel, junto a ramas más extendidas como la filosofía y las ciencias sociales.

«En EE.UU. no se concebiría una gran universidad sin unas escuelas de Artes y Humanidades sólidas», apunta Areilza. Monstserrat Iglesias, por su parte, insiste en la necesidad de «no separarse nunca de la reflexión sobre el mundo contemporáneo», lo que aporta relevancia y reconocimiento social.
Así, algunas grandes universidades de EE.UU., incluido el mencionado MIT, ya han puesto en marcha programas específicos dedicados a estudiar la amenaza de una guerra nuclear, al hilo del conflicto diplomático con Irán. En el caso de Harvard, por ejemplo, el programa 'Managing the atom' ('Controlando el átomo') asume un punto de vista totalmente interdisciplinar, aunando los aspectos científicos, políticos, sociales y económicos del problema.
Autor: Ángel Díaz