Fuente: Alba Santandreu, EFE, Roma, 18 de septiembre de 2012
Más información: Excavaciones españolas en el Monte Testaccio (Roma). Directores: Prof. Dr. J.M.Blázquez Martínez, Prof. Dr. José Remesal Rodríguez. Bibliografía aquí.
Gran cantidad de restos de ánforas, que contenían aceite y llegaban a Roma desde la provincia romana, se encuentran apiladas unas sobre otras y conforman el conocido como monte Testaccio, situado en el barrio del mismo nombre, al sur de la capital italiana. El principal descubrimiento ha sido que las últimas ánforas de aceite encontradas en el monte Testaccio, pertenecientes a la época de Severo, corresponden al mismo año, y no a diferentes etapas de la historia, como se había mantenido hasta ahora, según el profesor José Remesal que dirige el equipo de investigación de la Universidad de Barcelona.
Los arqueólogos han llegado a esta conclusión tras analizar en los últimos dos años treinta toneladas de restos de ánforas, correspondientes a principios del siglo III d.C., en el marco de unos trabajos que comenzaron en el monte Testaccio en 1989. Como explicó el catedrático, la Bética hubo de responder a los tributos exigidos por los diferentes emperadores a través de la producción y envío de aceite, que sirvió para abastecer a la capital y al ejército, en un momento en el que el imperio romano era el centro del mundo.
Estas etiquetas, que están siendo catalogadas por el equipo dirigido por el profesor Remesal, también facilitaron saber que durante principios del siglo III d.C. el emperador se apropió de tres fincas en Andalucía que fueron gestionadas al mismo tiempo, pero de manera diferente. "Los datos nuevos nos obligan a replantear todo lo que sabíamos de la economía romana. Ahora debemos de cambiar esta teoría, lo que antes veíamos como un desarrollo cronológico, se ha realizado todo en la misma fecha", añadió.
Según los estudios geológicos, sobre el monte Testaccio restan actualmente veinticinco millones de ánforas de aceite, el 85 por ciento de ellas procedentes de la Bética, que habrían permitido suministrar del preciado líquido a medio millón de romanos durante 250 años. No obstante, gran parte del material ha desaparecido a lo largo de la historia debido a varias circunstancias: un "juego" medieval en el los jóvenes romanos lanzaban animales desde lo alto del monte y las pruebas de cañones del Vaticano contra el monte Testaccio, fueron algunas de ellas.

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